Surge un lamento, transformado en cancionero a orillas del puerto de “LA BOCA”, en Buenos aires, República Argentina. Música de milonga y tango que cuenta la realidad. Buques y bodegones, donde comen y duermen los marineros. Pequeños conventillos de madera, que inunda la Sudestada cuando se desmadra, el río y se lleva todo. Han llegado inmigrantes, que se amontonan con sus familias a trabajar y vivir, huyendo de las guerras. Suburbio atestado, en su mayoría, genoveses italianos. Grandes galpones de curtiembres, donde se alojan los que continúan llegando, de manera infrahumana, brindándoles un techo para dormir a resguardo. Comen de las sobras, que arrojan las fondas donde se come un plato caliente, si consiguen dinero. Hambre y frío. Hambre y lluvia, de ésa que brota de los ojos inocentes. Solidaridad en idiomas desconocidos y un húmedo acordeón, llorando su mús...